La suba en los fertilizantes, provocada por la guerra en Ucrania, terminó de inclinar la balanza. El incremento en los costos, sumado a la baja cantidad de lluvias, lidera las explicaciones de un fenómeno que se viene proyectando para la zona núcleo.


Por la suba en los costos de producción y por la posibilidad de falta de agua para el ciclo 2022/23, en la próxima campaña será más rentable el cultivo de soja en relación al trigo. De acuerdo a la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el factor que terminó de inclinar la balanza fue el aumento en el precio de los fertilizantes, que en el último año llegaron a USD1.500 la tonelada.

A valores actuales, la entidad calculó que, en la zona núcleo, una hectárea de soja de primera en un campo alquilado arroja un margen neto positivo de USD38, mientras que para el cereal el número es negativo en USD33.

"La tendencia es al incremento del área de soja de primera y hasta vuelven a hablar del girasol en la región, por su buen comportamiento en años secos", explicaron. Una de las primeras consecuencias de este escenario de suba de costos será que los pequeños y medianos productores apuntarán a reducir tanto el área sembrada de cereales, como el nivel de tecnología aplicada.

De esta manera, la bolsa rosarina señaló que, en esa zona, entre un 10% y 15% del área de maíz pasará a soja, mientras que en el trigo la reducción podría llegar al 30%. Medido en dólares, el precio de la urea sufrió un incremento promedio de 40% en el último año. "El incremento en los valores de las materias primas de los últimos meses no alcanza a compensar el incremento", advirtieron.

Los números son por demás elocuentes: en la nueva campaña, para comprar la misma cantidad de fertilizantes hay que producir un 60% más de maíz y un 53% más de trigo en relación al año pasado.

El menor uso del paquete tecnológico en trigo tendrá incidencia en los rendimientos. Estos interrogantes surgen tras una cosecha récord en trigo, que de acuerdo a estadísticas oficiales llegó a 22,1 millones de toneladas.

El otro factor que puede recortar la campaña triguera es la falta de lluvias. A poco más de un mes para la siembra, Córdoba y Santa Fe necesitan un mínimo de 50 milímetros adicionales en sus perfiles para iniciar la siembra. En diferentes localidades santafesinas, la BCR relevó que hace falta entre 100 y 150 milímetros de lluvias.

En el sur bonaerense, los distribuidores de insumos señalaron que empieza a percibirse una tendencia de los productores de sembrar algo más de cebada, en reemplazo del trigo. "Esto tiene que ver con los márgenes y las perspectivas de rindes" explicó Juan Campion, directivo de la Cámara Empresaria de Distribuidores de Agroquímicos, Semillas y Afines Bonaerense (Cedasaba).

Con respecto a insumos para la nueva campaña triguera, señaló que mientras en semillas la demanda se encuentra bien abastecida, en fitosanitarios los stocks de productos claves se encuentran ajustados y entonces los productores empezaron a adelantar sus compras. "En fertilizantes, si bien frenaron los aumentos, los valores quedaron altos", señaló. Y agregó: "La tecnología en fertilización será más baja que en años anteriores".