La Bolsa de Comercio de Rosario redujo en 200.000 hectáreas su proyección para el presente ciclo, por la falta de lluvias en algunas zonas. La producción rondaría así los 15,6 millones de toneladas, 35% más que el año pasado.


“A pesar de que se espera que esta sea la menor siembra triguera de los últimos 8 años, se afirma un escenario de normalidad y un horizonte productivo prometedor para el cereal argentino”, afirmó la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), al dar a conocer su informe mensual de estimaciones a nivel nacional.

A través de su Guía Estratégica para el Agro (GEA), la BCR redujo en otras 200.000 hectáreas su proyección de siembra de trigo, como consecuencia de lluvias que no llegaron o lo hicieron tarde a algunas regiones clave, como el territorio cordobés.


De este modo, el área triguera se ubicaría finalmente en solo 5,4 millones de hectáreas, según esta estimación.

EL TRIGO Y LAS LLUVIAS
El lado optimista que observa la Bolsa rosarina respecto al trigo se basa en las lluvias que sí alcanzaron a algunas regiones importantes como el norte de La Pampa y Buenos Aires, el extremo sur de Córdoba, el centro y sur de Santa Fe y el sudeste entrerriano.

Vale recordar, por otra parte, que en el núcleo triguero del sur bonaerense, las precipitaciones vienen acompañando incluso desde el verano y por eso allí las proyecciones son muy buenas.

“En La Pampa llegan a tiempo y son festejadas para poder sembrar lo que falta de trigo a partir de la próxima semana. En la estimación que se hacía días antes de estas lluvias, se esperaba una reducción de área muy importante. Ahora se espera que se logren sembrar 20.000 ha más que hace un mes”, ejemplificó la GEA.



Del mismo modo, “para el centro oeste y sudoeste bonaerense, se suaviza la fuerte caída que se preveía días antes de estas lluvias”.

Como se mencionó el mayor problema en este contexto es Córdoba, donde “las lluvias llegan tarde para relanzar la siembra y se afirma un escenario de menor presencia del cereal, con un ajuste de 100.000 hectáreas menos que lo estimado en junio”, agrega el reporte.


MEJOR QUE EL AÑO PASADO
Lo bueno es que, al haber arribado estas lluvias a algunas zonas, no solo se favorece la condición del cultivo implantado, sino que alientan a los productores a reforzar los planes de fertilización.

Según la GEA, “hace dos meses, el trigo mostraba un escenario de siembra casi tan seco como en el 2009, lo que hacía dudar sobre el resultado productivo, temiéndose una repetición del 2022”.

Sin embargo, si bien no llovió como se esperaba durante el otoño, las importantes lluvias de finales de mayo, y estas últimas lluvias que alcanzaron al oeste, con montos que casi duplican lo que suele dejar todo el mes de julio, “dejan atrás el escenario de fuerte escasez del 2022”.

Bajo este panorama, la proyección preliminar de cosecha se ajusta a 15,6 millones de toneladas, lo que implica casi un millón menos que el cálculo previo, pero un 35% más que los apenas 11,5 millones de toneladas de la campaña pasada.