La Bolsa de Comercio de Rosario redujo a solo 27 millones de toneladas el pronóstico productivo 2022/23. El maíz, también con fuertes caídas, aunque con algunas zonas algo aliviadas.


La sequía, las continuas olas de calor y la insólita helada súper temprana del 18 de febrero fueron una “Triple Nelson” que ha dejado definitivamente nockout a la campaña de soja 2022/23.

La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) publicó su informe mensual nacional y redujo otros 7,5 millones de toneladas su perspectiva productiva para la cosecha que comenzó en las últimas semanas.

De esta manera, el volumen de la oleaginosa se ubicaría en apenas 27 millones de toneladas, la cifra más baja en los registros de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la BCR, incluso por debajo de los 31,8 millones de toneladas de la sequía 2008/09.


Pero al comparar la cifra con los registros históricos de la Secretaría de Agricultura de la Nación, se advierte que sería la peor cifra en más de 20 años: hay que remontarse a la temporada 2000/01 para hallar una cifra similar y por debajo de los 30 millones de toneladas.

PÉRDIDA RÉCORD DE HECTÁREAS
Un factor clave para explicar este derrumbe de la soja es la cantidad récord de hectáreas perdidas: 2,6 millones. Es el triple que el año pasado y el doble que la última sequía fuerte, la 2017/18.

“Lamentablemente, se advierte que ante el actual escenario de pérdidas masivas y sin perspectivas de un cambio radical en los pronósticos climáticos en gran parte de la región pampeña, la cifra podría quebrar en breve el nivel de tres millones de hectáreas”, advirtió la GEA.


El resultado es que los 27 millones de toneladas proyectados significan que el 45% de la producción esperada al inicio de la campaña quedó en el camino.

“La cantidad de hectáreas a las que no se le están haciendo tratamientos contra malezas y plagas y las hectáreas que se han desecado en estas últimas tres semanas es alarmante. Esto es muy marcado en sojas de segunda pero también se ve un rápido deterioro en sojas de primera”, puntualizó la BCR.

En perspectiva regional, Entre Ríos y Santa Fe siguen siendo las provincias más golpeadas y las de peores marcas, con solo 11 quintales por hectárea y 16,7 quintales, respectivamente. Buenos Aires les sigue con 20,5 y Córdoba cae, pero en menor medida, con una media provincial de 23,7.

“En términos de producción y comparando con el año anterior (año que también fue alcanzado por la falta de agua) Santa Fe dejará de producir 5,8 millones de toneladas, Córdoba 10 millones y Buenos Aires 11,1 millones”, completó la entidad rosarina.


¿Y EL MAÍZ?
En medio de este escenario, el maíz también sufre una situación crítica, aunque con algunos indicadores de alivio en zonas puntuales del país.

“Los rindes estimados para las siembras tardías se han desplomado al transitar el cultivo etapas definitorias en condiciones totalmente adversas. También empiezan a ser cada día más significativas las hectáreas que se están secando y dando por perdidas”, alertó, de manera inicial, la GEA respecto al cereal.

La amplia cobertura territorial de este cultivo, que se siembra desde el extremo norte del país hasta el inicio de la Patagonia, es lo que le da un poco más de aire: “En buena parte del NOA hubo sistemas precipitantes de buen volumen. El oeste de la región Pampeana, el oeste de Córdoba, el norte de La Pampa y San Luis recibieron lluvias moderadas”, rescató el informe.

La realidad, no obstante, es que también se recortaron 7,5 millones de toneladas sobre las estimaciones de febrero, por lo que el nuevo pronóstico se ubica en 35 millones de toneladas, un 35% menos de lo que se esperaba producir a principios de la campaña.


“El rinde estimado de marzo es de 57,8 quintales (64 en febrero) y es el tercer peor rinde nacional registrado desde el 2008/09”, consignó la GEA.