En su editorial mensual, FIFRA enumeró las razones por las que considera inaplicable este sistema de comercialización y apuntó contra los exportadores: “Quieren dejar fuera de mercado a la industria local”.


La Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas (FIFRA) redobló este viernes su presión en contra del inicio del “troceo”, en reemplazo de la media res, como método de comercialización de carne en Argentina.

Cabe recordar que este sistema, que implica vender cuartos de no más de 32 kilos, iba a comenzar a regir en noviembre, pero su vigencia se traspasó para mediados de enero.
Sin embargo, aún continúa la incertidumbre, porque la gran mayoría de los frigoríficos no han realizado la adaptación de sus plantas, en medio además de cuestionamientos de sectores de la cadena cárnica y de las provincias que consideran que la medida, en este momento, es inaplicable.

CONTRA LOS EXPORTADORES
Una de las voces cantantes en contra del troceo ha sido precisamente FIFRA, que agrupa a las cámaras frigoríficas de Córdoba, Entre Ríos y Santa Fe.

“La discusión sobre la implementación del troceo de manera obligatoria se ha instalado sin entender las verdaderas necesidades de la cadena productiva en toda su extensión”, dijo la entidad este viernes.

Desde su punto de vista, “el planteo actual no colabora en las soluciones de fondo; esconde tras una supuesta medida en favor del trabajador una estrategia de las industrias exportadoras para imponer su modalidad de producción, atacando y poniendo en riesgo al 85% de la industria, que es la que abastece al mercado argentino”.

El argumento de FIFRA es que el troceo ha sido impulsado como una transformación o modernización sin contar con las condiciones estructurales y operativas para que sea posible. Y mucho menos, con el consenso de toda la industria.

En ese aspecto, insistió en cuestionar a los representantes de la exportación: “La vía del troceo sólo vendría a cumplir con la estrategia de los exportadores: dejar fuera de mercado a la industria local”.
“No es una buena señal para la industria que se impongan normativas que no recepcionen las necesidades y propuestas de todos los actores de la cadena. En la medida en que todos los actores involucrados puedan participar activamente del diseño de las políticas, a futuro se lograrán soluciones integrales y no parches aislados que sólo dan como resultado una desigualdad aun mayor entre los operadores”, completó.

RAZONES Y MEDIDAS
Para FIFRA, antes de pensar en cualquier modificación del sistema de comercialización, hay que avanzar en asegurar que todos los frigoríficos y matarifes argentinos, de punta a punta del país, cumplan acabadamente con los estándares de la normativa sanitaria y laboral vigentes.

“Tenemos que decir que hay una Ley Federal Sanitaria de Carnes 22.375 y un Decreto Reglamentario 4238/68, a la cual por adhesión o normas similares adhieren todas las provincias y su autoridad de aplicación es Senasa, cuya aplicación devino en absolutamente discrecional”, subrayó FIFRA.

Y precisó que estas normas son claras en cuanto a instalaciones, corrales, cerco perimetral, agua caliente, digestor, división de zonas, capacidad de faena, controles sanitarios, temperaturas, entre otros. “Todas situaciones objetivas que si no se cumplen debieran motivar la suspensión preventiva de la actividad en protección a la salud de los consumidores”, enfatizó.
Tras insistir en que todas las provincias se manifestaron en contra de la aplicación del troceo tal como ha sido pensado, FIFRA enumeró cuáles son los ítems que deben tenerse en cuenta para seguir adelante con el trabajo para acordar el fin de la media res, pero de una manera coordinada y efectiva:

Para la protección de la salud del trabajador, la distinción entre comercio mayorista o minorista carece de sentido, lo mismo que si es de supervisión de Senasa, organismos provinciales o municipales.
La distribución de la carne con uso de medios mecánicos es la tecnología de implementación segura y de corto plazo, asequible para la industria local, que protege la salud del trabajador.
Programas de adecuación y mejora para asegurar el cumplimiento de la normativa sanitaria con plazos y programa de supervisión acordado entre los organismos sanitarios nacionales y provinciales.
Refuerzo de concientizaron a los operadores, trabajadores y consumidores sobre prácticas de higiene para manipuleo de carnes para evitar la trasmisión de enfermedades.
“Hay mucho por trabajar para asegurar la inocuidad de la carne, mejoras que no requieren de un cambio en la forma de comercialización, mucho menos dar por sentado que el troceo obligatorio es la solución”, concluyó FIFRA.