La protagonista de una nueva entrega de ELLAS nació en CABA, se crió en el conurbano, pero ya a los cinco años supo que quería ser veterinaria. Ama a los caballos, pero cuida una majada y afirma que también le gusta trabajar mucho con bovinos.


Valentina Martínez Fleming es su nombre completo y 28 años su edad: esta joven veterinaria es la protagonista hoy de una nueva entrega de la serie de podcasts ELLAS.

Aunque nació en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) y se crió en el conurbano bonaerense (en Hurlingham), desde niña forjó su amor por los animales y la ruralidad, cuando viajaba al campo de su familia en Juan Nepomuceno Fernández, en el partido de Necochea. Actualmente el campo está alquilado pero ella, recién recibida, se encarga de una majada de ovejas.
“Esperaba ansiosa cada fin de semana o las vacaciones para ir al campo, llegábamos y sin importar la hora que fuese quería subirme a algún caballo, ahí se forjó mi amor por el campo y los animales”, repasa.

En esta entrevista relata cómo es su amor por los animales, el rol de los jóvenes, la presencia cada vez más firme de las mujeres en la actividad y las redes sociales como la posibilidad de acercar posiciones entre el campo y la ciudad.


-Te criaste en Buenos Aires, más cerca de las góndolas que de los campos. ¿Qué te acordás de chica del campo? ¿Qué cosas te gustaban?
– Lo primero que me acuerdo es la ansiedad que me agarraba cada vez que venía un fin de semana largo, que había vacaciones, que nos podíamos ir al campo. Eran muchas ganas de llegar, y eran seis horas de viaje… asique imagínate cuánto podía molestar a mi papá preguntándole ¿Cuándo llegamos? ¿Cuánto falta?

– Como el burro de Shrek…
– Si, literal. Me acuerdo que parábamos en la estación de servicio ACA (Automóvil Club Argentino) de Gorchs, que tiene juegos. Era frenada obligatoria. Me acuerdo también de llegar al campo y aunque sean las 8 de la noche yo me quería subir al caballo, no me importaba nada. Y si me subía no me podían bajar. Cuando nos teníamos que volver a Buenos Aires era llanto, llanto, hasta la ruta llegaba llorando. Y era condición llevarme de mi casa a la tranquera a caballo porque si no era un berrinche tremendo.
– Hablabas del campo y de chiquita. ¿Qué sensaciones recordás de estar en el caballo. ¿Era una situación de poder?
– Si. Es algo que tengo muy grabado en mi cabeza. Aprendí antes a andar a caballo que a caminar. Y es una sensación única. El 90% de mis recuerdos en el campo es a caballo. Y siendo chica, subirme era un desafío, entonces, para no bajarme, cuando tenía sed, me paraba a 50 metros de la cocina y gritaba ¡Jugo, jugo!

– ¿Cuándo sentiste que el ámbito rural, la ruralidad iba a ser tu trabajo?
– Creo que nunca estuvo en duda. No sé si en algún momento habré pensado en quedarme en la ciudad trabajando. Creo que nunca lo puse en duda, el hecho de querer dedicarme al campo.

– ¿Y por qué veterinaria?
– Desde los 5 años que decía que quería ser veterinaria. A mí me duró esa convicción hasta que tuve que decidir qué estudiar. Por suerte nunca tuve que pensar mucho en qué quería estudiar ni a qué me quería dedicar de grande. Eso sí, no me gusta mucho estudiar y me costó un montón terminar la carrera, pero por suerte tengo la vocación, que me ayudó.


Valentina en su infancia, cuando iba al campo y no se bajaba de los caballos.

– ¿Hoy qué hacés desde lo profesional? ¿Seguís en el campo familiar? ¿Estás buscando otra cosa?
– Ahora estoy en una crisis o transición. Me acabo de recibir y no sé bien para dónde encarar. En el campo en donde estamos sí tenemos una majada, que al principio estaban para cortar el pasto y ahora fue creciendo y me estoy haciendo cargo de la sanidad. Pero el resto está todo arrendado, asique mucho animal no hay más que las ovejas y mis yeguas. Pero en la medida que voy tratando de meter mano voy descubriendo de a poco a qué me quiero dedicar. Ahora, agarro cualquier laburo que me ofrezcan para ver qué quiero hacer.

– ¿Qué cosas descubriste en la carrera o te sorprendieron?
– Empecé la carrera siendo vegetariana. Y pensando que quería dedicarme sólo a caballos y no quería saber más nada con otra especie. Y a medida que fui avanzando, y estudiando zootécnica, que me encantó, me di cuenta que me empezaron a gustar más las vacas. Y ahora que terminé me estoy tirando más para el lado de las vacas… ya no tanto los caballos.


EL ROL DE LA MUJER EN EL CAMPO
– ¿Cómo te ha ido siendo mujer en el campo? ¿Qué te ha pasado a vos y lo que ves en otras chicas?
– Mucha experiencia no tengo. Tampoco vengo de generaciones que se hayan criado en el campo, entonces no te puedo decir nada de mi abuela, porque no lo sé. Pero tengo entendido que para las mujeres de antes era más difícil meterse en el campo. Ahora tengo muchas amigas que trabajan en el campo y lo hacen a la par de los hombres. Alguna capaz le fue más difícil que a otra pero se notan cambios para las mujeres, se notan cambios meternos más. Y por supuesto que el tema de las redes sociales ayuda mucho para bien.

– ¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo o de lo que creés que vas a hacer?
– Te puedo decir lo que no me gusta. O lo que no quiero hacer. Que es trabajar en una veterinaria, en un mismo lugar, tener una rutina, con animales pequeños, menos que menos. En cambio, trabajando con vacas o caballos, siento que tendría una diversidad de lugares, cambias el ambiente, los campos son mundos totalmente distintos, me gusta la diversidad, la no monotonía. Prefiero agarrar la ruta y agarrar para cualquier lado que estar todos los días haciendo lo mismo.

– ¿Qué significan los caballos en tu vida?
– Creo que los caballos en mi vida son todo. Soy una fiel creyente de que el ser humano tiene una conexión especial con los caballos. A diferencia de otras especies, es un vínculo que no te podría poner en palabras. Es confiar en un animal de 500 kilos que si quiere te puede tirar y vos estás ahí arriba y confiás ciegamente. Es muy fuerte cuando llegás a conectarte es zarpado (sic).

– ¿Cuántos tenés?
– En el campo tengo 5 yeguas, y dos ponis. Las yeguas se llaman Pampa, Kenia, Dakota, Flor (que es la más vieja y loca de todas) y Mayca. Y los ponis, Tacuarita y Poker.


– ¿Tienen características diferentes?
. Si, más vale. Yo tengo mi preferida para andar que es Mayca. Y Pampa es la que yo aprendí a amansar. Y con esa tengo una conexión muy especial, ella me enseñó también… es un perro más que un caballo (se ríe). Cada una tiene su maña. Soy una fanática de ensillarlas cada vez que voy. Y todo tiene que quedar como a mí me gusta.

LAS REDES SOCIALES
– Hoy tenés alrededor de 10.000 seguidores en Instagram. ¿Cómo empezaste, qué querías mostrar?
– Nunca pretendí subir fotos para que sean vistas por mucha gente. Pero tengo una prima, que es casi una hermana, que viene al campo siempre que puede. Y le gusta sacar fotos y saca muy lindas. Cada vez que veníamos sacaba. Y empecé a subir esas fotos que estaban buenísimas y hubo un momento que las empezaron a compartir páginas que tienen muchos seguidores y empecé a subir de a poco. Nunca fue que un día explotó. Fue todo muy paulatino. Y en 2020 empecé a trabajar para una marca y ahí dije “Guau”, ¿por qué una marca me iba a querer para que suba fotos”, ¡Si además tenía 5000 seguidores, no era una cosa de locos!

– ¿Hoy qué te gusta contar a través de las redes?
– Lo que más me gusta son las fotos lindas, de paisajes, también de caballos y ovejas. Y mucha gente que vive en la ciudad me ha dicho que valora mucho eso, me dice gracias porque al ver las fotos se sienten un poco en el campo. Y eso a mí me llega. Me gusta.


– Volvamos a que naciste en capital, te criaste en el conurbano, pero amás el campo. ¿Cómo vivís la brecha, la distancia que se plantea a veces entre campo y ciudad?
– La brecha está. Y por un tema de falta de información, porque mucha gente no piensa cómo llega a su plato ese pedazo de carne que se está comiendo. Capaz una persona que compra pan, se hace un sanguchito y ni pensó de dónde viene. Creo que ahora con las redes se está achicando o queriendo achicar la brecha campo ciudad porque hay muchos influencers que te muestran el día que sembraron ese trigo hasta que llega a la panadería casi. Entonces esta brecha, que está hace un montón, se puede achicar con mucho tiempo, trabajo, dedicación, difusión, y ganas de explicar a la gente que va a la carnicería cómo llegó ese “cacho” de carne a la góndola.

– ¿Qué rol creés que tienen los jóvenes en esta discusión? ¿Qué creés que pueden aportar?
– Los jóvenes son clave en esta discusión. Son el futuro de nuestro país. Cuanto más informados vengan mejor. Cuanto más educados también. Y cuanto más podamos contar la realidad de lo que es la producción en este país, mejor va a ser. Lo primero que podemos aportar es información, y la misma, para nosotros, muchas veces llega por las redes. Siempre y cuando sea verídica. Eso hay que tenerlo mucho en cuenta. Los jóvenes que trabajan en el campo en este país tienen que brindar información verídica, sea buena o mala. Cuanto más informado estés mayor poder de decisión vas a tener. Los jóvenes que tenemos facilidad con las redes tenemos un buen potencial para aportar a esa brecha campo-ciudad.

FUERA DEL SURCO
– Si tuvieras que elegir un tema musical, ¿cuál sería y de quién?
– Un tema que me lleva mucho a los viajes con mis padres, principalmente mi papá que le gustaba también es “Sambita para Don Rosendo” de Cafrune. Esa era mi favorita del disco, pero me gustaba todo el disco. Escuchábamos el CD completo y después lo volvíamos a poner las seis horas hasta el campo. Imaginate mi mamá… se quería matar, pobre. Y, obviamente, íbamos cantando todo el viaje.

– ¿Alguna actividad fuera del campo en la que busques inspiración, o “resetearte” cuando estás cansada?
– Cuando estoy en Buenos Aires voy al gimnasio con mi hermana. Voy arrastrada (se ríe), porque no me gusta mucho. Pero la actividad elegida es equitación, hice toda la vida. Me sirve para desconectar. Cuando iba a la facultad salía y poder ir a equitación era desconectar cien por ciento. Hacía salto.

– ¿Al momento de elegir una peli o serie? ¿Qué elegís?
– Algo que detesto son las de miedo, sea película o serie. Porque la paso mal, un mes después la sigo pasando mal. Pero voy sí o sí por comedia. Soy fanática. Mi serie favorita es Friends. La vi como seis veces. Perdí la cuenta.


– ¿Algún país que te gustaría conocer y por qué?
– Irlanda, por parte de mi madre somos irlandeses y tenemos ese arraigo a la patria madre fuerte, inculcado por mi abuela. Y además, tengo parientes allá. También, si puedo sumar, España, que de parte de mi papá somos españoles. Con que vaya a alguno de los dos sería feliz.

– ¿Alguna mujer que haya sido o sea inspiración o admires?
– Mi abuela por parte de mi mamá. O Granny, como le decimos nosotros, la irlandesa. Es todo lo que está bien. Es una señora de 90 años y la ves y le das 70. Es profesora de inglés y sigue a los 90 dando clases de inglés por zoom. Tiene una vitalidad tremenda, casi más que yo que tengo casi 30.

– ¿Y alguna frase de cabecera? ¿Algo que quieras dejar como cierre de esta charla?
– Creo que hay una frase que me representa que es “Si se quiere se puede”, por lo que me costó la carrera y lo logré. Y creo me va a servir para el resto de mi vida. Para avanzar. Y otra, que me gusta poner en redes, y que es medio polémica, es que “El mate que se ceba con agua de pava eléctrica es distinto al cebado con agua de pava normal”. Te juro que se arma un lío cada vez que digo eso…

MUJERES EN CAMPAÑA
“ELLAS” es una serie de podcasts realizados por Infocampo con mujeres de campo que inspiran por su historia emprendedora, y que cuenta con el acompañamiento de “Mujeres en Campaña”, una iniciativa de New Holland Agriculture que ya tiene un camino recorrido y embajadoras de distintos lugares del país.

La Iniciativa Mujeres en Campaña (MEC) surgió cuando comenzamos a notar que existen muchas mujeres involucradas en el campo con grandes capacidades y que todas teníamos algo en común: la necesidad de compartir experiencias vinculadas al campo y al trabajo rural, nuestro principal objetivo es visibilizar el rol de la mujer rural en cualquiera de sus tareas sea como cliente o como una referente para el sector”, señaló Roxana López, referente de Marketing New Holland Argentina.

Desde “Mujeres en Campaña” desarrollaron el concepto de “embajadoras” que permite conocer un poco más de cada una en su rubro y, a su vez, difundir cómo trabajan y cómo se sienten.

El objetivo de este maridaje entre ELLAS y Mujeres en Campaña es llegar a mujeres de distintas edades y distintas zonas geográficas. “Nos enorgullece cuando un padre nos comenta que le recomendó a su hija inscribirse en nuestra plataforma para capacitarse y realizar algún curso de los que ofrecemos”, agregó López.

Desde la plataforma de MEC, se puede acceder a capacitaciones, foros, talleres, entrevistas y contenido de interés, además, cuenta con una Feria de Emprendedoras para dar a conocer los proyectos que lideran las seguidoras.