Todavía no se pronostica una finalización para la gran bajante, pero los niveles de los ríos de la gran cuenca van recuperando caudal.


Las lluvias significativas en el área de la Cuenca del Plata (este de Paraguay, provincia de Misiones, cuenca de aporte directo al embalse de Itaipú, cuenca media y baja del río Iguazú y parte de la alta cuenca del río Uruguay) que se registraron en los últimos días, implicaron mejoras en relación a las observadas durante el período (2020-21).

Un análisis del Instituto Nacional del Agua sostiene que, así y todo, “la perspectiva climática aún no permite establecer una finalización para el escenario predominantemente de aguas bajas iniciado en marzo de 2020″.
De acuerdo al informe, entre los últimos antecedentes, el mes de septiembre de 2022 fue especialmente rico desde el punto de vista hidrológico, con lluvias importantes sobre la parte no regulada, uno de cuyos efectos fue una mejora en el caudal entrante al embalse de Itaipú.

En las dos primeras semanas de octubre de 2022, se observa un aporte de toda la alta cuenca oscilante alrededor de 9.000 metros cúbicos por segundo, valor aún inferior a lo normal para esta época del año.

Es alentador, de acuerdo al trabajo, que los pronósticos meteorológicos mantienen la probabilidad de lluvias sobre el área de aporte directo al embalse de Itaipú, el que ya se encuentra con un nivel próximo al nivel operativo normal.


EL RÍO PARANÁ
La onda de crecida, que aún está en vías de definición, se propagará rápidamente por el tramo correntino-paraguayo del río.

En principio, se espera un pico en Corrientes próximo a 5,50 metros entre el 18 de octubre y el 19 de octubre. Se alcanzarán niveles en todo el tramo argentino que se ubicarán en la franja de oscilación de aguas medias. Se prevé que los niveles ascenderían en el tramo agua abajo de La Paz un orden de 1,50 metros, mientras que agua abajo de Paraná el ascenso sería más acotado.

Con referencia al delta, el Río Iguazú trasladará poco volumen de agua, insuficiente para llevar los niveles del Delta hacia aguas medias. Este continuará dependiendo fuertemente del corto plazo regulado por las oscilaciones en el estuario.