La calidad de implantación es clave para asegurar la estructura del cultivo. De ella se pueden conseguir datos en tiempo real para hacer ajustes valiosos.


Uno de los cultivos que mejor refleja el impacto de la agricultura de precisión y entre los más sembrados en la agricultura argentina, es el maíz. Los mayores requerimientos de recursos a partir de la búsqueda de un rendimiento alto, así como su denso-dependencia, agregan diversas variables para considerar al momento de implantarlo.

Luis Verri es director del estudio de Río Cuarto (Córdoba) “Agronomy Tech”, y considera que la agricultura está generando millones de datos. Justamente, él fue parte del Congreso de Aapresid con su charla “Diálogo basado en datos”.
“Gracias a todos los sensores que están vinculados al modelo agrícola y a las plataformas digitales que nos permitieron tener un registro más simple de los datos en un solo lugar, es que buscamos agregar valor a los empresas a partir del análisis de datos“, explica el experto en agricultura de precisión.
De acuerdo al asesor, en la última campaña, “tomamos datos de las estaciones meteorológicas y cuantificamos el daño de las heladas tempranas la última campaña y vimos que muchos kilos de maíz no se produjeron. Así cuantificamos las pérdidas“, explica.

Verri reconoce que las sembradoras con un equipamiento de última generación, por cada punto georeferenciado, consiguen más de 20 atributos de la calidad de siembra y lo más importante es rescatar ese valor.

PRECISIÓN Y CALIDAD
Por su parte, Nicollas Pizzichini, ingeniero agrónomo, especialista en agricultura de precisión e integrante de Precision Planting, comenta que, partir de un equipamiento “full” de cada cuerpo de la sembradora, ya se pueden medir 25 parámetros de calidad, que van desde la densidad de siembra, singulación, humedad y temperatura del suelo y hasta la fuerza aplicada del cuerpo.
El asesor en siembra indica que la posibilidad de que el usuario pueda ver los datos rápidamente es fundamental y lo que hace a la diferencia. “Se trata de la calidad de los sensores para registrarlo con mediciones de hasta 200 veces por segundo y otros que prácticamente hacen una medición por descarga de semilla”.

Por su parte, un informe del Movimiento CREA de este año sostiene que, durante la siembra, se decide la estructura del cultivo que incidirá en su desarrollo posterior.

Este trabajo mostró que, mediante sensores, también considerando los sistemas estabilizadores del cuerpo de siembra se controlan las oscilaciones que ejercen una presión constante sobre el suelo; asimismo, los dosificadores neumáticos y los sistemas de control de profundidad, vuelven a la tecnología muy atractiva en términos de productividad, eficiencia e impacto ambiental. A la vez que permite el ahorro de los insumos.

“A nivel mundial, las cadenas de valor agrícola están detrás del dato. Hay que ser conscientes de que ninguna plataforma brindará un análisis específico adaptado a nuestro campo. Por ende, se deben analizar para convertirlos en información”, admite Verri.