La Asociación Argentina de Productores Porcinos se convertirá en Federación. En el Día del Porcicultura, las autoridades se quejaron de las importaciones y de los saldos desfavorables en el IVA.


El pasado 14 de junio se celebró el Día de la Porcicultura y fue la oportunidad para que en la cadena del cerdo se diera a conocer una muy importante novedad que aportará al crecimiento del sector: la Asociación Argentina de Productores Porcinos (AAPP) se transformará en la Federación Porcina Argentina.

Según informó el titular de la AAPP, Adolfo Franke, la decisión se aprobó por asamblea en mayo y ahora solo están a la espera de que llegue el aval formal del Gobierno nacional.
La idea, con esta renovación, es ampliar la representatividad al poder incorporar a las cámaras provinciales de productores, y de esa manera incorporar nuevos socios.

“Esto debería mejorar la interacción entre productores y dirigentes debido a la cercanía y conocimiento de las problemáticas. La representatividad federal facilitará el consenso interno y evitará la toma de decisiones no acordadas entre los productores, como por ejemplo la baja del IVA en 2017, que es una de las barreras que más afectan al sector e impactan en su desarrollo”, explicó Franke, en un encuentro virtual con la prensa.

EL IVA Y LOS CERDOS
El problema con el Impuesto al Valor Agregado, según recordó el titular de la AAP, son los saldos técnicos: mientras los productores venden con una alícuota del 10,5%, los insumos que compran para producir tienen un mix de entre 10,5% y 21%, de manera que se generan saldos técnicos a favor que luego son muy difíciles de recuperar.

“Salvo rentabilidades antes de impuestos por encima del 20%, el productor paga más en IVA Compras que lo que recibe por el IVA Ventas. Esto genera un saldo técnico de IVA irrecuperable, o sea un sobrecosto impositivo, que tiene la particularidad de que cuanto menor es la rentabilidad mayor es el sobrecosto”, enfatizó Franke.

IMPORTACIONES
En tanto, el otro problema que mencionó y que consideró además como el más urgente es el del “desequilibrio” generado por las importaciones de cerdo.

Según Franke, la demanda mundial de carne porcina cayó fuertemente desde mediados del año pasado y generó un sobre stock en los países productores. Por eso, hubo una fuerte caída de las exportaciones argentinas y un “aumento exagerado de las importaciones”, en especial desde Brasil.

“Las importaciones de cortes congelados de Brasil llegan a precios inferiores al costo de producción argentino”, denunció.

Y completó: “El sector porcino no se escapa de las reglas generales: la cotización actual del dólar oficial fomenta las importaciones y penaliza las exportaciones”.