Si bien se preveía que en el 2022 se cultive la misma cantidad de soja y gramíneas, la tendencia cambió a favor de la oleaginosa ante la situación climática y la incertidumbre económica


Tras años en donde la plantación se soja superó a la de trigo, en el 2022 se esperaba la siembra de ambos cultivos acapare la misma cantidad de hectáreas. No obstante, como las condiciones climáticas no son las más propicias para el trigo y el maíz –granos muy demandado internacionalmente ante el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania- las tendencias cambiaron y por cada 1,5 hectáreas sembradas con soja habrá una hectárea con trigo o maíz.

Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) detalló que durante la campaña 2021/22 se sembraron más de 3,6 millones de hectáreas de gramíneas (maíz y trigo) y 4,45 millones de hectáreas de soja. “En el 2021 hubo siembra récord de maíz, la segunda siembra más importante de trigo y la menor implantación de la oleaginosa de los últimos 15 años de la región núcleo”, observó el documento.

En tanto, destacó que el cultivo de maíz y trigo hace que la producción sea más sustentable. “Hace algunos años, cuando dominaba la soja en el paisaje de la región, la falta de rotación incentivaba la aparición de malezas resistentes, pérdida de fertilidad de los suelos y de biodiversidad. El quiebre de esta tendencia fue en la campaña 2016/17. A partir de allí, los incentivos comerciales acompañaron la adopción de lo que es la práctica más eficiente a mediano plazo para el control de malezas, plagas y cuidado del suelo: la rotación de cultivos”, explicaron desde la BCR.
La rotación de cultivos también beneficia a los suelos en tiempos de condiciones climáticas extremas: en tiempos de mucha lluvia evita erosiones, y en años de sequía –como el que está atravesando la zona núcleo- limita la evaporación y aumenta el agua útil disponible en la tierra. Aquí reside el principal interés que tenían los productores en plantar trigo o maíz.
Si bien se esperaba que en el 2022 por cada hectárea de soja sembrada habría una de trigo o maíz, la tendencia cambió. La soja avanzaría este año sobre unas 400.000 hectáreas en principio, mientras que el trigo retrocedería 250.000 hectáreas y el maíz temprano haría lo propio en unas 90.000 y 180.000 hectáreas.


Si bien el maíz temprano y la rotación trigo/soja lideran el ranking de márgenes netos con ganancias de 756 y 636 dólares por hectárea, respectivamente, los productores podrían orientarse a plantar soja –un cultivo que suele ser elegido por su seguridad financiera- ante la incertidumbre climática, económica y política. Al respecto, cabe destacar que la falta de agua no es propicia para la plantación de trigo y maíz, al tiempo que el sector agropecuario se muestra expectante por un posible aumento de retenciones y posibles dificultades a la hora de importar insumos.

Con este panorama, el trigo pasa a considerarse con 37 qq/ha contra los 40 que se proyectaban en abril. El costo medio de los alquileres en región núcleo ha aumentado de 16 qq/ha a 18 qq/ha. El precio de los fertilizantes ha descendido, en particular la urea que pasó de 1.442 a 1.060 dólares por tonelada. Y el precio a cosecha de los commodities también varió: el maíz descendió un 10%, el trigo se mantuvo y la soja aumento un 3%. Estas alteraciones en las variables han impactado en el cálculo de los márgenes y en consecuencia en su comparación con los del mes de abril. Lo que se observa es una mejora de los márgenes netos (en términos absolutos) de todos los cultivos.